Skip to content

🫀 Definición y Diagnóstico de la PCR

La Parada Cardio-Respiratoria (PCR) es una situación crítica en la que la respiración y la circulación espontánea de una persona se interrumpen de manera abrupta e inesperada. Este fenómeno puede ser potencialmente reversible con una intervención rápida y efectiva, pero sin la atención adecuada, puede llevar a la muerte cerebral en pocos minutos.

:::

Esta situación constituye una de las principales causas de muerte súbita en el mundo desarrollado, representando un importante problema de salud pública por su elevada incidencia y mortalidad. La PCR puede presentarse tanto en el ámbito hospitalario como extrahospitalario, siendo este último escenario el que presenta mayores desafíos para una atención temprana y efectiva.

En España se producen aproximadamente 30,000 PCR extrahospitalarias al año, con una tasa de supervivencia que apenas alcanza el 10%. Esta cifra podría mejorarse sustancialmente si se implementaran programas de formación masiva en técnicas de reanimación y se instalaran más desfibriladores en espacios públicos.

La incidencia de PCR extrahospitalaria se estima entre 28 y 55 casos por cada 100,000 habitantes/año, lo que supone un importante problema de salud pública. La mayoría de estos casos ocurren en el domicilio (65-70%) o en lugares públicos (15-20%), siendo testigos de los mismos familiares o transeúntes sin formación sanitaria en la mayoría de ocasiones.

Para diagnosticar correctamente una PCR, es necesario verificar dos signos principales:

  1. Ausencia de respiración normal: La persona no respira o presenta respiración agónica (jadeos ocasionales e ineficaces).

  2. Ausencia de circulación: No hay pulso detectable en las grandes arterias (carotídea).

El diagnóstico debe realizarse en el menor tiempo posible, siguiendo una secuencia sistematizada:

  1. Comprobar si la víctima responde a estímulos (sacudir suavemente y preguntar en voz alta).
  2. Abrir la vía aérea utilizando la maniobra frente-mentón.
  3. Verificar si respira con normalidad durante 10 segundos (ver, oír, sentir).
  4. La comprobación del pulso carotídeo solo debe ser realizada por personal sanitario, ya que puede resultar difícil para personas sin entrenamiento.

:::

Las causas de la PCR varían según el contexto y la edad de la persona afectada:

La principal causa de PCR en adultos son los problemas cardíacos, especialmente la cardiopatía isquémica que puede desencadenar arritmias letales como la fibrilación ventricular (FV). La FV es responsable de aproximadamente el 85% de las paradas cardíacas súbitas en adultos.

Entre las causas cardíacas más frecuentes destacan:

  • Infarto agudo de miocardio
  • Arritmias graves (fibrilación ventricular, taquicardia ventricular sin pulso)
  • Miocardiopatías estructurales
  • Síndrome de Brugada y otros trastornos eléctricos primarios

Los ritmos más frecuentemente encontrados son la asistolia (ausencia de actividad eléctrica cardíaca) y la actividad eléctrica sin pulso (AESP), donde hay actividad eléctrica cardíaca pero sin contracción mecánica efectiva.

Existen también causas no cardíacas de PCR, entre las que destacan:

  • Respiratorias:

    • Ahogamiento por inmersión
    • Asfixia por obstrucción de vía aérea
    • Broncoaspiración masiva
    • Neumotórax a tensión
  • Metabólicas:

    • Hiperpotasemia severa
    • Hipotermia profunda
    • Sobredosis de fármacos o drogas
  • Traumáticas:

    • Traumatismos severos con hemorragia masiva
    • Traumatismo craneoencefálico grave
    • Electrocución

🌟 Situaciones Especiales en el Diagnóstico

Section titled “🌟 Situaciones Especiales en el Diagnóstico”

Existen algunas situaciones que pueden complicar el diagnóstico de una PCR:

  • Respiración agónica: Son respiraciones ineficaces, jadeantes y esporádicas que pueden aparecer en los primeros minutos de una PCR. No debe confundirse con respiración normal y requiere inicio inmediato de RCP.

  • Convulsiones: Las crisis epilépticas pueden ir seguidas de una fase post-crítica con respiración anormal que puede confundirse con una PCR. Es importante evaluar cuidadosamente la respiración y la presencia de pulso tras una convulsión.

  • Hipotermia: Los pacientes con hipotermia severa pueden presentar signos vitales mínimos difíciles de detectar, pudiendo confundirse con una PCR. En estos casos, se aplica el principio de que “no está muerto hasta que está caliente y muerto”.

  • Intoxicaciones: Algunas intoxicaciones pueden simular una PCR por la marcada depresión respiratoria y circulatoria que producen.

Es importante diferenciar la PCR de otras situaciones clínicas que pueden presentar síntomas similares:

  • Síncope vasovagal: Pérdida transitoria de consciencia con recuperación espontánea en poco tiempo.
  • Hipoglucemia severa: Puede presentar inconsciencia pero mantiene respiración y pulso.
  • Intoxicación etílica grave: Estado de inconsciencia con respiración conservada aunque a veces superficial.
  • Accidente cerebrovascular: Puede provocar alteración de consciencia pero con respiración y pulso presentes.
  • Coma hiperosmolar: Estado de inconsciencia con funciones vitales conservadas.

El diagnóstico preciso y rápido de la PCR es el primer paso fundamental para activar la cadena de supervivencia y comenzar las maniobras de reanimación que se detallan en las guías de algoritmo de actuación en PCR.